Disipar la quietud como el viento disipa a las nubes. Destapar la olla que se ha reventado por dentro, comenzar, recomenzar,disipar la neblina que a todos abruma.


El chubasco, es una de las escasas palabras de fonética portuguesa que utilizamos en el castellano, las voces latinas que empezaban por pl, daban LL en castellano y CH en portugues...pluvia, lluvia, chuva... chuvasco.
Sin embargo, este que presento es otro tipo de chuvasco, es el que se sostiene con el hombro izquierdo y que se acaricia cuando se puede.


En este lugar se albergan los corazones refugiados, los que escapan o están de paso, y cada vez es más claro que este será mi último viaje a un lugar tan frecuentado, evadiendo las delicias de la noche.


Se fragmenta y no vuelve a ser como alguna vez fue, si es que alguna vez fue.

Tan fugaz como las luces pasajeras de una autopista.


De que me preocupo, si tengo mi mate, mi reggae, el sol en mi espalda, 27 años, pisadas metamundanas, corazonadas de azar, que más habría de necesitar...que bueno que me tocó pasar por esta tierra.

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